Hablemos de gastronomía.

Hace unos días estuve en Nebaj, Huehuetenango. Anduve buscando los boxboles y no hallaba nada.

Me mandaron al mercado y lo que encontré fue como una cuadra de carretillas de pollo frito, una tras otra, también puestos de tacos y tortas mexicanas.

Por fin, subiendo las gradas del parque una señora en mal español me ofrece «va querer boxbol». Síii, ni lo dudé, y sin preguntar pedí 2, y así invitar a mi hermana.

Debo confesar que no era para nada lo que yo me había imaginado, un plato de monte con algunas salsas encima. En mi mente, había imaginado que era algún tipo de tamal, pero no… resultó mucho mejor ¡la fantasía de cualquier vegetariano! (aunque yo no lo soy).

Un platillo típico, ancestral y ¡sin carne! No sabía por dónde empezar, le pedí un tenedor a la señora y lo tomó a chiste. A darle, pues, con los dedos y morder donde se podía. Resultó un platillo muy sabroso y seguramente muy nutritivo.

Básicamente es hojas de cualquier monte (en mi caso fue acelga, pero tradicionalmente es la hoja de ayote tierno o la hoja del nabo). Agarran la hoja y envuelven un poco de masa, como haciendo un rollito. Luego lo cuecen y al servirlo lo bañan con una salsa tipo iguashte* y chirmol de tomate picante. «Fantasía vegetariana», así lo re-bauticé. Un buen plato para desayunar por Q3.00. Si les gustan las hierbitas, no dejen de probarlo en su visita a las tierras ixiles.

*iguashte: salsa ni muy espesa ni muy ligera,  a base de tomate, miltomate y pepitoria (semillas de calabaza doradas).

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